24 de junho de 2017

Ken Robinson: "La innovación depende de la posibilidad de poder cometer errores"


El especialista explica los cambios que vive el mundo del talento y por qué hay empresas a las que no les interesa tener personas creativas en su staff
PARA LA NACION
MIÉRCOLES 21 DE JUNIO DE 2017


Antes de subir al escenario de WOBI Bogotá 2017 para explicar -una vez más- que la creatividad es una condición de cualquier persona y que la búsqueda de innovación es imprescindible para cualquier empresa y organización, Ken Robinson exhibe toda la gentileza de caballero inglés y todo el humor y el magnetismo que lo caracterizan para responder una y otra vez sobre las repercusiones -aún constantes- del hit que lo hizo mundialmente conocido: la charla TED sobre las escuelas y la creatividad de 2006 que ostenta el título de ser la más vista en la historia de la organización, con más de 45 millones de vistas y material de consulta para escuelas, universidades y organizaciones que quieran ilustrar el papel de la creatividad en el desarrollo personal.
Ciertamente, no es su único logro: Robinson es considerado entre los pensadores de elite en innovación en el mundo porque ha dedicado toda su carrera a transformar las percepciones sobre la creatividad en negocios e instituciones educativas, así como en gobiernos, compañías del índice Fortune 500 y organizaciones culturales líderes. Autor de best sellers como El elemento: descubrir tu pasión lo cambia todo, su activo protagonismo en proyectos globales que conectan creatividad, educación y economía le valió el título de "sir" en 2003 por parte de la reina Isabel por su contribución a las artes.
Con carisma, pero también con un pensamiento agudo, analiza todos los ángulos desde donde el talento y la creatividad impactan en el presente de los negocios.
-Mucho se habla sobre cómo la automatización y la inteligencia artificial (IA) pueden avanzar sobre el mercado laboral. ¿Qué es lo que los humanos tienen para diferenciarse?
-En cuanto a IA o robótica, aún no está demasiado claro cómo van a evolucionar y qué tan rápido en los próximos 20 o 30 años, aunque sabemos que lo harán, definitivamente. ¿En qué cosas seremos buenos? En las cosas en las que ya somos buenos ahora, como puntualidad, eficiencia y reputación. La IA y los robots no tienen opiniones ni sentimientos por lo que hacen, hacen muy bien lo que tienen que hacer y nada más. Por ejemplo, hay un programa que resuelve un cubo de Rubik en menos de dos segundos, de manera que no tiene sentido seguir intentando resolverlo. Pero entre las cosas en las que sólo los humanos somos buenos por supuesto se destacan la creatividad y la innovación, la capacidad de ser adaptables y flexibles, de prestar atención a nuevas ideas y, por supuesto, habilidades blandas para socializar, como la empatía, la capacidad emocional de conectarse y entender. La necesidad de los negocios de desarrollar nuevos productos y servicios requiere una cualidad de sensibilidad cultural. Los drones, la IA y los robots en realidad tendrían que recordarnos a los humanos las cosas en las que somos buenos y únicos y nosotros deberíamos focalizarnos en eso. Se trata menos de sentir que vamos a desaparecer porque los robots se van a quedar con todo que de pensar que se quedarán con algunas cosas -como manufacturas y algunos puestos de servicios-, pero nos traerán de vuelta aquello en lo que somos buenos como humanos, y esto seguramente tendrá consecuencias en la educación, sin dudas.
-Cada vez más empresas, especialmente en Silicon Valley, buscan perfiles con buenas habilidades tecnológicas, pero no necesariamente con títulos universitarios. ¿Puede estar ocurriendo un cambio en la demanda de recursos donde los títulos ya no valen tanto?
-Tenemos un mundo que cambia rápidamente, por lo que es necesario cambiar nuestra visión del talento. Durante mucho tiempo ha habido una especie de contrato tácito entre la educación y el mundo del trabajo: si las escuelas y universidades hacían lo que tenían que hacer y las personas salían de allí con una cierta cualificación, ya estaban listas para conseguir un trabajo. Hoy no es así. Tengo contacto con muchos empleadores a los que realmente no les importa si tenés o no un título, lo que quieren saber es quién sos y qué podés hacer. Porque mucho de lo que necesitan en el negocio hoy no lo enseñan en las universidades. Esto no quiere decir que no haya que tener un título, soy un fanático de educarse lo más que uno pueda, pero esa relación automática entre universidad (formación) y trabajo se ha roto. En algunos casos los empleadores prefieren a alguien que no tiene un título porque les da una oportunidad de formarlo como quieren. Muchas compañías lanzan sus propias universidades enfocadas en los conocimientos que buscan en los empleados. No son antiacadémicas, sino prácticas.
-¿Piensa que a las compañías les interesa realmente tener personas creativas entre sus empleados?
-Depende. La creatividad puede ser inútil. En muchas compañías se sienten intimidados por las nuevas ideas; no deberían, pero así sucede. En parte se trata de entender qué es la creatividad. La imaginación es la capacidad de traer cosas que no están ni aquí ni ahora, especular. La creatividad es la imaginación puesta en práctica, al servicio del trabajo, es operacionalizar una idea que pueda dar valor agregado, se trata de una función de la inteligencia. Pienso que hay mucha gente que es hostil hacia la creatividad porque no llega a entender qué es, ¿por qué serías hostil hacia la alfabetización si entiendes lo que es o cómo funciona? Hubo un momento en el que las compañías tuvieron que hacer un gran esfuerzo para introducir las tecnologías de la información. Si fueras a una oficina 30 años atrás encontrarías que está llena de gente usando máquinas de escribir, teléfonos fijos, fumando y hablando todo el tiempo. Hoy, si vas a una oficina promedio hay filas y filas de computadoras y nadie habla con nadie, todos están en Facebook.
-Así como las escuelas y las universidades estigmatizan el error, ¿las empresas temen a la creatividad por el mismo motivo?
-El trabajo que hay que hacer es sobre managers y líderes para que entiendan el rol vital de la creatividad y el costo de penalizar a las personas por tener buenas ideas porque ellas dejarán de traerlas. Uno puede entender que sea así hasta cierto punto. Creatividad e innovación dependen de poder cometer errores. Tuve la oportunidad de trabajar con un premio Nobel de Química -uno de los científicos top a nivel mundial y un hombre brillante- y le pregunté: "¿Cuántos de tus experimentos fallaron?". "El 90%", me respondió. Pero agregó que "fallar" era una forma de verlo, porque se podía ser creativo en la búsqueda y en la investigación y en lo que descubrís que no funciona, porque llegar a un descubrimiento útil muy rápidamente no es lo que ocurre la mayoría de las veces. Thomas Edison intentó 2000 veces hasta poder dar con la bombilla de luz que funcionara. Si uno se encuentra en problemas por cometer errores no está listo para innovar, tiene que estar dispuesto a equivocarse. Todas las compañías tienen un margen de riesgo y error y hay que entender eso, hay ejemplos de sobra de compañías que desaparecieron por tomar el camino o la persona equivocada, tienen responsabilidad con sus empleados y con sus accionistas, entonces deben trabajar con cuál es su margen de tolerancia al riesgo. Si las empresas no pueden lidiar con el riesgo está bien, pero entonces que no esperen nada original.
-Pero si además no arriesgan pueden perder terreno o incluso desaparecer ...
-Las compañías viven vidas más cortas que el promedio de vida de las personas hoy. Lo que le pasó a Kodak, por ejemplo, no es que las personas hayan dejado de tomar fotografías, sino que cambió la forma de producción de esas fotos, de lo químico a lo digital. Ellos pensaron que lo digital sería una moda y no pudieron adaptarse o lo hicieron ya muy tarde. Las compañías son organismos vivos, por lo cual tienen una capacidad de adaptación. Lo que buscamos está muchas veces a nuestro alrededor, a veces no miramos al entorno donde está la respuesta. Los dos problemas de la innovación son identificar correctamente el problema y abrir la mente a encontrar una forma de solucionarlo. Las personas quieren innovación en las empresas, pero hay que crear condiciones para que eso ocurra.
-¿Qué rol concreto juegan los líderes en todo este proceso?
-Si una empresa quiere innovar, no significa que el líder tiene que tener todas las ideas, tiene que tener una cultura donde todos puedan aportar ideas. No es eficiencia necesariamente, aunque una buena innovación puede ser eficiente. La gente tiene ideas, pero necesita un espacio para decirlas. Las ideas usualmente vienen de un grupo de personas trabajando, colaborando, gente diversa, distinta. Colaboración, equipos dinámicos y creativos y un líder que facilite el intercambio. El rol del líder es desarrollar las habilidades de todos sus empleados. En cualquier lado de la organización puede haber creatividad, no en los que se suponen a priori. La creatividad no es una cosa única, es un set de habilidades que se pueden aplicar a cualquier cosa, hay matemáticos, ingenieros, diseñadores, periodistas creativos. Todo campo que involucre la inteligencia humana puede ser creativo. Es uno de los retos de los managers, encontrar talento creativo por lo que la persona es, no por cómo luce ni por el rol que tiene.

Jovem avalia sociedade como pouco ética e julga não poder mudar cenário


João Wainer - 11.out.17/Folhapress
Pessoas compram produtos pirata na região da Lapa; jovens identificam prática como antiética
Pessoas compram produtos pirata na região da Lapa; jovens identificam prática como antiética
"O meio em que vivemos não é nada favorável à adoção de ações éticas". A afirmação do presidente executivo do Instituto Etco, Edson Vismona, resume o que os jovens pensam sobre ética no Brasil.
Segundo pesquisa feita pela entidade, em parceria com o Datafolha, 90% dos brasileiros de 14 a 24 anos avaliam a sociedade como pouco ou nada ética, enquanto apenas 4% a consideram muito ética.
Os números melhoram pouco quando a análise passa para pessoas próximas do convívio pessoal do entrevistado, mas 74% ainda considerem os amigos pouco ou nada ético e 54%, os familiares.
Segundo o instituto, as denúncias de corrupção na política são uma das justificativas para a avaliação negativa da sociedade, mas outros exemplos de falta de ética foram levantados, mais próximos dos jovens, como o uso de identidade falsa para entrar na balada e os casos de bullying que veem na escola.
Ao serem questionados sobre sua própria conduta, 38% deles se consideram muito éticos, 54% pouco e 3% nada éticos. Os números são mais otimistas, mas a maioria diz concordar que é impossível manter a conduta o tempo todo.
O instituto responsável aponta que a pesquisa mostra um cenário preocupante, mas ressalta que metade desses jovens tem consciência das atitudes que podem influenciar a sociedade positivamente. "É verdade que eles compram produtos pirateados em razão do preço, mas 72% sabem que deixar de comprá-los tornaria o Brasil mais ético", destaca Vismona.
A pesquisa elenca algumas medidas para melhorar a sociedade, destacando as conversas sobre ética –defendida por 61% dos entrevistados. Nesse sentido, o instituto já desenvolveu um site (www.eticaparajovens.com.br ) para orientar professores a abordar a ética nas salas de aula.

Segundo o instituto, as denúncias de corrupção na política são uma das justificativas para a avaliação negativa da sociedade, mas outros exemplos de falta de ética foram levantados, mais próximos dos jovens, como o uso de identidade falsa para entrar na balada e os casos de bullying que veem na escola.
Ao serem questionados sobre sua própria conduta, 38% deles se consideram muito éticos, 54% pouco e 3% nada éticos. Os números são mais otimistas, mas a maioria diz concordar que é impossível manter a conduta o tempo todo.
O instituto responsável aponta que a pesquisa mostra um cenário preocupante, mas ressalta que metade desses jovens tem consciência das atitudes que podem influenciar a sociedade positivamente. "É verdade que eles compram produtos pirateados em razão do preço, mas 72% sabem que deixar de comprá-los tornaria o Brasil mais ético", destaca Vismona.
A pesquisa elenca algumas medidas para melhorar a sociedade, destacando as conversas sobre ética –defendida por 61% dos entrevistados. Nesse sentido, o instituto já desenvolveu um site (www.eticaparajovens.com.br ) para orientar professores a abordar a ética nas salas de aula.

23 de junho de 2017

Ciência ladeira abaixo. Isaac Roitman


Veículo: CORREIO BRAZILIENSE - DF

Veiculação: 23/06/2017


Em evento recente, celebrando a Semana Mundial do Meio Ambiente, foi promovido pelo Painel Brasileiro de Mudanças climáticas (PPMC), realizado no Museu do Amanhã no Rio de Janeiro, o presidente da Academia Brasileira de Ciências, Luiz Davidovich fez um apelo: "S.O.S. Ciência". A expressão "mayday", que vem do francês "venez m'aider" e quer dizer "venha me ajudar", utilizada em emergências aéreas, seria também legítima, diante da séria crise que presenciamos no desenvolvimento científico e tecnológico brasileiro.
A estruturação do Sistema de Ciência e Tecnologia no Brasil foi iniciada na década de 50 do século passado com a visão do Almirante Álvaro Alberto, quando da criação do Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq). A criação da Coordenação de Aperfeiçoamento do Pessoal * de Ensino Superior (Capes), em 1951, com a atuação destacada de Anísio Teixeira, foi de fundamental importância principalmente na formação de recursos humanos, pela implantação na década de 1960 do Sistema de Pós-Graduação brasileiro responsável pela formação de mestres e doutores.
Segundo estudos conduzidos pelo Centro de Estudos Estratégicos (CGEE), em2014, 50.206 mestres e 16.729 doutores foram formados no Brasil. Se, por um lado, estamos formando cada vez mais doutores, um passo * importante para a consolidação e desenvolvimento científico e tecnológico, por outro, devido à falta de planejamento e ao descaso governamental, os setores público e privado não estão absorvendo esses doutores, o que é preocupante, pois estamos formando um exército de doutores para ficarem desempregados. Todos os investimentos na formação desses recursos humanos, e que não foram poucos, vão para o ralo.
Atualmente, testemunhamos um retrocesso no desenvolvimento científico e tecnológico brasileiro. Recentemente, o ministério dedicado à ciência, Ministério de Ciência e Tecnologia (MCTI), foi unido ao setor de comunicação, acrescentado um "C" em sua sigla: MCTIC. Ao contrário do esperado, o orçamento do ministério não aumentou. Agravando a situação em março de 2017, foi anunciado o corte de 44% na pasta. A redução de investimentos alcançou também as fundações estaduais de fomento à pesquisa. No Rio de Janeiro, a Fundação Carlos Chagas Filho de Amparo à Pesquisa do Rio de Janeiro (Faperj) apresenta um calote de R$470 milhões-financiamento de projetos e bolsas de estudos-, que está interrompendo as atividades de pesquisas, principalmente nas universidades estaduais: Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ), Universidade Estadual do Norte Fluminense Darcy Ribeiro (UENF) e Universidade Estadual da Zona Oeste (UEZO). A tendência é que a crise do Rio de Janeiro se espalhe pelo Brasil.
Poderíamos pensar que a presente situação é excepcional e passageira. Parece não ser o caso. O que nos espera, com decisões equivocadas do Executivo e do Legislativo, é um forte recuo no aporte de verbas federais e, provavelmente, estaduais, para os próximos 20 anos. O retrocesso então ganhará mais velocidade. Todo o esforço de formação de recursos humanos irá por água abaixo e nossos melhores cérebros deixarão o país. A verdade é que esta estratégia de fragilização do nosso sistema nacional de ciência e tecnologia terá implicações graves para o desenvolvimento econômico brasileiro. O ideário de que o investimento em ciência e tecnologia tem um valor estratégico para o Brasil será enfraquecido.
Esse desmonte do aparato estatal de fomento científico deve ser interrompido e revertido. Os investimentos para o desenvolvimento científico e tecnológico devem ser incrementados. A burocracia para a aquisição de insumos e equipamentos deve ser simplificada em favor da agilidade. Projetos de parceria com o setor privado devem ser estimulados para obtenção de novas patentes e produtos. As pesquisas que visam a solução de problemas demandados pela sociedade devem ser valorizadas. O Brasil precisa, urgentemente, tratar a educação e a ciência e tecnologia com seriedade, pois são pilares fundamentais para nosso desenvolvimento como nação, caso contrário, continuaremos à mercê de tecnologia externa, comprometendo a nossa soberania e o fracasso da nossa missão geracional de legarmos para as próximas gerações um país sem injustiças sociais e feliz.
ISAAC ROITMAN - Professor emérito e coordenador do Núcleo de Estudos do Futuro da Universidade de Brasília, pesquisador emérito do CNPq, membro da Academia Brasileira de Ciências e membro do Movimento 2022 O Brasil que queremos

Mis-Educating the Young

Photo
CreditDamon Winter/The New York Times
A few months ago I had lunch with a former student named Lucy Fleming, one of the best writers I’ve taught. I asked her what she had learned in her first year out of college. She said she had been forced to think differently.
While in school, her thinking was station to station: take that test, apply to that college, aim for a degree. But in young adulthood, there are no more stations. Everything is open seas. Your main problems are not about the assignment right in front of you; they are about the horizon far away. What should you be steering toward? It requires an entirely different set of navigational skills.
This gets at one of the oddest phenomena of modern life. Childhood is more structured than it has ever been. But then the great engine of the meritocracy spits people out into a young adulthood that is less structured than it has ever been.
There used to be certain milestones that young adults were directed toward by age 27: leaving home, becoming financially independent, getting married, buying a house, having a child. But the information economy has scrambled those timetables. Current 20-somethings are much less likely to do any of those things by 30. They are less likely to be anchored in a political party, church or some other creedal community.
When I graduated from college there was a finite number of career ladders in front of me: teacher, lawyer, doctor, business. Now college graduates enter a world with four million footstools. There are many more places to perch (a start-up, an NGO, a coffee shop, a consultancy) but few of the footstools pay a sustaining wage, seem connected with the others or lead to a clear ladder of rungs to climb upward.
Continue reading the main story
People in their 20s seem to be compelled to bounce around more, popping up here and there, quantumlike, with different jobs, living arrangements and partners while hoping that all these diverse experiences magically add up to something.
Naturally enough, their descriptions of their lives are rife with uncertainty and anxiety. Many young adults describe a familiar pattern. They try something out but soon feel trapped. They drink too much, worry about how to get out of a job or a relationship. Eventually they do, which is often easier than the anxiety beforehand. They put their life on pause, which is lonely, while they re-cohere. Then they try something else.
All the while social media makes the comparison game more intrusive than ever, and nearly everybody feels as if he or she is falling behind. Recently I came across a website with popular message tattoos. The ones people chose weren’t exactly about carefree youth. They were about endurance and resilience: “I will break but I will not fold”; “Fall down seven times, stand up eight”; “Don’t lose yourself in your fear”; “The only way out is through.”
And how do we as a society prepare young people for this uncertain phase? We pump them full of vapid but haunting praise about how talented they are and how their future is limitless. Then we send them (the most privileged of them) to colleges where the professors teach about what interests the professors. Then we preach a gospel of autonomy that says all the answers to the deeper questions in life are found by getting in touch with your “true self,” whatever the heck that is.
I used to think that the answer to the traumas of the 20s was patience. Life is long. Wait until they’re 30. They’ll figure it out. Now I think that laissez-faire attitude trivializes the experiences of young adulthood and condescends to the people going through them.
I’m beginning to side with Meg Jay, who argued in her book “The Defining Decade” that telling people “30 is the new 20” is completely counterproductive.
Jay’s book is filled with advice on how to get on with life. For example, build identity capital. If you are going to be underemployed, do it in a way that people are going to find interesting later on. Nobody is ever going to ask you, “What was it like being a nanny?” They will ask you, “What was it like leading excursions of Outward Bound?”
I’d say colleges have to do much more to put certain questions on the table, to help students grapple with the coming decade of uncertainty: What does it mean to be an adult today? What are seven or 10 ways people have found purpose in life? How big should I dream or how realistic should I be? What are the criteria we should think about before shacking up? What is the cure for sadness? What do I want and what is truly worth wanting?
Before, there were social structures that could guide young adults as they gradually figured out the big questions of life. Now, those structures are gone. Young people are confronted by the existential questions right away. They’re going to feel lost if they have no sense of what they’re pointing toward, if they have no vision of the holy grails on the distant shore.

Inadimplência do ensino superior privado cresce pelo 2º ano consecutivo


Avener Prado - 12.mar.15/Folhapress
SÃO PAULO, SP, BRASIL, 12-03-2015: Alunos da FMU que se inscreveram no Fies passam a madrugada em frente à faculdade para validar suas matrículas. (Foto: Avener Prado/Folhapress, COTIDIANO) ***EXCLUSIVO FOLHA***
Inscritos no Fies passam a madrugada em frente a faculdade para validar matrículas, em 2015
A inadimplência nas mensalidades do ensino superior privado registrou alta pelo segundo ano consecutivo. No ano passado, 9% das mensalidades tiveram atrasos com mais de 90 dias, segundo pesquisa realizada pelo Semesp (Sindicato das Mantenedoras de Ensino Superior).
Esse percentual era de 8,8% em 2015 e de 7,8% em 2014, quando o índice alcançou o menor patamar desde 2009. O Semesp, que representa instituições privadas, ressalta que o volume de atrasos do setor de educação superior privada permanece acima da inadimplência total das pessoas físicas, que ficou em 6%.
A situação é reflexo da crise econômica, desemprego e redução na oferta de contratos do Fies (Financiamento Estudantil) a partir de 2015. Atrasos de pagamento em até 30 dias tiveram alta mais acentuada, passando de 14,8% para 16,6%.
"Mostra a dificuldade de grande parte dos alunos de conseguir arcar com as mensalidades. O aluno vai deixando para pagar mais na frente, e assim vai levando o curso", diz o diretor-executivo do Semesp, Rodrigo Capelato. Ele ressalta que sondagens nas instituições indicam que apenas 20% dos alunos têm pagado as mensalidades em dia.
A amostra da pesquisa representa 27% de todas as instituições de ensino superior particular do país. Capelato adiantou que, segundo projeções, o comportamento de alta de inadimplência deve continuar em 2017, quando o índice pode alcançar 9,2%.
A Região Metropolitana de São Paulo, que concentra mais da metade das matrículas do Estado, registrou crescimento na inadimplência acima de 90 dias. Subiu de 4,5% em 2015 para 5,2% em 2016. Fica abaixo do índice do interior, que saiu de 11,3% em 2015 e chegou a 11,1% em 2016. No Estado todo, o comportamento foi o mesmo do nacional: passou de 8,8% para 9%.
Com relação a todo país, instituições de pequeno porte, com até 2 mil alunos, foram as que mais sofreram com a alta na inadimplência entre 2015 e 2016. O índice para atrasos com mais de 90 dias passou de 10,4% para 12,7%.

Ensino mal pago


No debate sobre as mazelas da educação brasileira, tornou-se lugar-comum mencionar os baixos salários dos professores. Um levantamento recém-divulgado permite tratar da questão em termos mais precisos.
Conforme os dados do Instituto Nacional de Estudos e Pesquisas Educacionais (Inep), a remuneração média de um docente do ensino básico é de R$ 3.335 mensais na rede pública, em valores de 2014.
De positivo, pode-se dizer que a cifra supera a média apurada em todos os ofícios naquele ano, de R$ 2.449 no mercado formal. É também praticamente o dobro do piso salarial para a categoria estabelecido em lei na época.
Entretanto poucos diriam que se trata de soma suficiente para atrair os profissionais mais qualificados, dos quais as escolas do país muito carecem. Basta a comparação com o rendimento médio dos trabalhadores com nível superior completo, de R$ 5.284 (2014).
Há ainda observações a fazer sobre a metodologia do Inep, que apurou as quantias recebidas por hora e calculou valores para jornadas de 40 horas semanais —o que não constitui a realidade em grande parte dos estabelecimentos.
São corriqueiras, como se sabe, as contratações por períodos menores, que levam docentes a assumir mais de um emprego, dentro ou fora do magistério.
Não por acaso, os cursos de pedagogia —que formam professores para os primeiros anos do ensino fundamental— costumam ser procurados por estudantes de notas menos satisfatórias, como mostrou pesquisa publicada em 2016.
O Brasil coleciona progressos inegáveis, embora insuficientes, na valorização dessa carreira essencial. Verbas avolumaram-se no último decênio, com a instituição do fundo da educação básica e do piso salarial. Mostra-se mais difícil, porém, dar continuidade ao processo em um cenário de severas restrições orçamentárias.
Premiações por mérito, decerto, serão alternativas preferíveis aos reajustes salariais lineares —que tendem a nivelar por baixo o desempenho dos profissionais.
Para preservar os recursos, há que conter o avanço das despesas com aposentadorias e pensões nos Estados e municípios, onde estão lotados praticamente todos os 2 milhões de professores do ensino público fundamental e médio.
Deve-se tirar partido, por fim, das transformações demográficas que reduzem a cada ano a quantidade de matrículas na rede. Ajustes graduais do número de docentes podem permitir, no futuro, que se pague mais a cada um deles.

22 de junho de 2017

Plano Nacional de Educação completa três anos com apenas 20% das metas cumpridas


  • 22/06/2017 05h46
  • 22/06/2017 11h12
  • Brasília
Sabrina Craide – Repórter da Agência Brasil
Após três anos de vigência do Plano Nacional de Educação (PNE), apenas seis das 30 metas e estratégias que deveriam ter sido cumpridas até 2017 foram alcançadas total ou parcialmente. O número representa 20% do total, o que significa que quatro em cada cinco metas não foram atingidas. O balanço é do Observatório do PNE (OPNE), uma plataforma formada por 24 organizações parceiras, coordenada pelo movimento Todos Pela Educação.
O PNE é uma lei federal, sancionada em 2014, que prevê metas para melhorar a qualidade do ensino brasileiro em um prazo de dez anos, desde a educação infantil até a pós-graduação. As estratégias preveem aumento do investimento, melhorias em infraestrutura e valorização do professor. O texto estabelece 20 metas para serem cumpridas até 2024, das quais oito têm prazos intermediários, que já venceram. A lei também aponta 254 estratégias relacionadas a cada uma das metas e 14 artigos que definem ações a serem realizadas no país.
Na avaliação da presidente executiva do Todos Pela Educação, Priscila Cruz, o principal entrave para o cumprimento do PNE é a falta de um plano estratégico que estabeleça uma ordem de execução das metas. Para ela, os governos federal, estaduais e municipais deveriam ter traçado uma estratégia de execução para definir o que deve ser feito primeiro.
“O plano não coloca as metas e as estratégias em uma ordem para que a gente consiga fazer com que ele seja realmente executado e cumprido. Algumas metas são gargalos para outras, é preciso definir quais deveriam ser cumpridas antes para que outras avancem e quais metas vão impedir que as demais sejam cumpridas”, aponta.
Para a pedagoga Anna Helena Altenfelder, superintendente do Centro de Estudos e Pesquisas em Educação, Cultura e Ação Comunitária (Cenpec), o balanço dos três anos do PNE é preocupante. “Ainda mais se levarmos em consideração que as metas são articuladas e o sucesso de uma depende da execução da outra. Temos que pensar no plano como um todo”, diz.
O MEC diz que está trabalhando na implantação de políticas estruturantes e na melhoria da gestão dos programas para alcançar melhores resultados. Uma das principais ações é implantação da Base Nacional Curricular Comum (BNCC) que deverá promover a melhoria das aprendizagens em todas as etapas da educação básica. As ações envolvem também investimento na melhoria das escolas, na formação dos professores, na educação infantil, além da garantia da alfabetização e da mudança da estrutura curricular do Ensino Médio.
Valorização dos professores
Recife Alunos da Escola Municipal Abílio Gomes, na capital pernambucana, usam livros didáticos que podem ser proibidos pela Câmara de Vereadores (Sumaia Villela / Agência Brasil)
Alunos da Escola Municipal Abílio Gomes, no RecifeSumaia Villela / Agência Brasil
Entre as metas consideradas fundamentais para o avanço da educação no país e que não foram cumpridas, algumas dizem respeito à valorização dos professores, considerada um dos gargalos para o avanço do ensino. A meta 18, por exemplo, estabelece que devem ser assegurados planos de carreira para os profissionais da educação básica e superior públicas, tomando como referência o piso salarial nacional. Segundo o Observatório, não há iniciativas em curso em âmbito federal.
“Com um bom professor, em uma escola com um bom diretor e bem gerida, com infraestrutura adequada, você consegue andar com várias metas [previstas no plano]”, diz Priscila.
Ela também cita como exemplo a meta que prevê a melhoria do Índice de Desenvolvimento da Educação Básica (Ideb), indicador criado pelo Ministério da Educação (MEC) para medir a qualidade do ensino em diferentes etapas. A avaliação do Observatório é que apenas a meta do 5º ano do ensino fundamental foi cumprida, enquanto os anos finais dessa etapa e o ensino médio ainda estão em um patamar muito baixo. “Essa meta do Ideb não vai acontecer se não melhorarmos a formação dos professores. O maior determinante para a aprendizagem de alunos é a qualidade do professor”, diz.
A valorização da carreira docente também é apontada pela superintendente do Cenpec como fundamental para o sucesso do restante do plano. “Se queremos uma educação de qualidade, não se pode pensar nisso sem a valorização da carreira docente, que passa pelas condições de trabalho, pela carreira do professor e pela formação”, diz Anna Helena.
Educação infantil
Crianças da educação infantil em sala de aula
O PNE determina que todas as crianças de 4 a 5 anos deveriam estar matriculadas na escola até 2016 Arquivo/ Agência Brasil
Uma das metas do PNE determina que todas as crianças de 4 a 5 anos deveriam estar matriculadas na escola até 2016. Os dados mais recentes da Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílio (Pnad), que são de 2015, mostram que a taxa de atendimento nessa faixa etária é de 90,5%. O cumprimento real da meta só poderá ser aferido quando a Pnad 2016 for divulgada, mas o relatório da Observatório destaca que o percentual de 9,5% restante representa cerca de 500 mil crianças dessa faixa etária fora da escola.
“Se a criança não entrou na educação infantil, ela vai ter mais dificuldades de se alfabetizar. Não se alfabetizando, ela não vai conseguir aprender tudo aquilo que ela deveria. Não aprendendo, ela vai abandonar a escola antes do tempo. É uma reação em cadeia”, explica Priscila Cruz.
No Brasil, a educação infantil é responsabilidade dos municípios. Para o presidente da União Nacional dos Dirigentes Municipais de Educação (Undime), Aléssio Costa Lima, a garantia da matrícula de todas as crianças nesta etapa de ensino depende de políticas públicas de inclusão social, uma vez que quem está fora da escola nessa faixa etária são moradores de periferias de centros urbanos ou de lugares distantes, com difícil acesso. “Teremos que ter um conjunto de políticas articuladas que venham a garantir a questão da inclusão”, diz o secretário.
O PNE prevê também que o investimento público em educação deve ser ampliado para 7% do Produto Interno Bruto (PIB) até 2019 e para 10% até 2024. O presidente da Undime destaca que a ampliação de recursos para a educação é fundamental para o cumprimento das metas restantes. Para ele, o modelo atual de financiamento, que ocorre principalmente por meio do Fundo de Manutenção e Desenvolvimento da Educação Básica e de Valorização dos Profissionais da Educação (Fundeb), não é suficiente para atender as necessidades do setor.
“É preciso assegurar novas fontes de investimentos porque a melhoria da qualidade e a ampliação da oferta, como está colocado em muitas metas, isso não se faz sem acréscimo de investimentos”, diz o secretário.
Expectativa
Entre as metas que já foram cumpridas no PNE estão a formação de um fórum permanente para acompanhar o piso salarial do magistério público na educação básica e a divulgação de resultados pedagógicos de indicadores educacionais.
Outra meta alcançada, embora com atraso, foi a que estabeleceu o encaminhamento da Base Nacional Comum Curricular (BNCC). A proposta foi encaminhada ao Conselho Nacional de Educação (CNE) em abril deste ano, quando o prazo inicial era até 2016. Também foi considerada cumprida parcialmente a meta que determina que os estados e municípios deverão elaborar seus planos de educação, com metas próprias para seus sistemas. Apenas dois estados e 14 municípios ainda não sancionaram seus planos.
Com o avanço ainda lento do plano, a presidente do Todos pela Educação diz que tem uma perspectiva pessimista quanto ao cumprimento da lei até 2024. “A gente já perdeu muito tempo. A falta desse planejamento estratégico fez com que a gente não conseguisse dar uma certa ordem na execução do plano. Então ficamos sem prioridade nenhuma”, diz Priscila, embora reconheça que dificilmente planos de metas são cumpridos em sua totalidade.
Para Anna Helena, é preciso uma ampla mobilização da sociedade para que o país avance no cumprimento das metas. “O PNE deve ser uma discussão de todos, não só das áreas especializadas. Ele precisa ser discutido nas escolas, pelos alunos, pelos professores, pelas famílias, pela sociedade como um todo, porque o plano fala sobre a escolha que estamos fazendo para o futuro do nosso país”.
MEC
Entre as ações de melhoria da gestão, o MEC informa que lançou o Programa de Fomento à Implementação de Escolas de Ensino Médio em Tempo Integral, com a oferta de mais de 500 mil vagas, o que, segundo a pasta, vai mais que dobrar a quantidade de matrículas em Tempo Integral no Ensino Médio. “O Programa conta com R$ 1,5 bilhão de investimento para ajudar os estados com as novas vagas”, diz a nota do ministério.
Outro exemplo é a regulamentação do Ensino a Distância. De acordo com o ministério, a medida vai ajudar a ampliar o acesso ao ensino superior. Em âmbito técnico, o Ministério da Educação informa que lançou, no fim do ano passado, o MedioTec, com orçamento de R$ 700 milhões. Além disso, recentemente, o MEC conseguiu pactuar mais de 107 mil vagas com instituições públicas e privadas, 30% a mais do que o previsto inicialmente. “Todas essas são ações que estão em consonância com o PNE”, destaca o texto.
“É importante destacar que a atual gestão do MEC recebeu a pasta em maio de 2016 com corte no orçamento, de R$ 10 bilhões em 2015 e R$ 6,4 bilhões em 2016, e com dívidas elevadas de programas estratégicos do governo anterior. As ações estratégicas que estão sendo implantadas pela atual gestão estão atreladas ao Plano Nacional de Educação”, acrescenta a nota.
Matéria alterada às 11h12 para acréscimo da resposta do Ministério da Educação.
Edição: Amanda Cieglinski